Visitas : 558  |
«Sé muy bien por lo que pasáis porque antes yo vivía como vosotros: salía todos los fines de semana hasta las tantas de la noche y volvía siempre borracha a casa. Pero, en realidad, me sentía vacía por dentro, hasta que un día descubrí que Jesucristo me amaba tal y como soy. Ahora llevo una vida totalmente distinta dentro de la Iglesia y me siento por primera vez feliz y plena». Es el testimonio que hace tan sólo unos días daba una joven, megáfono en mano, a todos aquellos que pasaban por una céntrica plaza de Madrid.
Lo hacía en un frío viernes de enero, a las 11 de la noche y ante la mirada atónita -y a veces sarcástica- de los jóvenes que a esas horas salían de fiesta como cualquier otro fin de semana.
Ésta es sólo una de las muchas caras que tiene la «Misión Joven» que ha convocado el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, para «anunciar y proponer a Jesucristo a todos los jóvenes de la diócesis».
Colegios, institutos y universidades son algunos de los lugares en los que se desarrolla esta misión, pero también en la calle y, en concreto, en las zonas de fiesta donde proliferan pubs y discotecas. De hecho, un viernes al mes, los jóvenes de algunas parroquias del centro de la capital organizan un encuentro en alguna plaza emblemática para ofrecer una alternativa al alcohol y las drogas que dominan las noches de los fines de semana. El próximo acto será el 23 de febrero en la concurrida plaza de Callao. Isaac, de 24 años, es uno de los organizadores: «Seguramente recibamos insultos y desprecios pero no tengo miedo porque lo que quiero es decir a los jóvenes que la única respuesta a las inquietudes de su corazón está en Cristo, que no la busquen en otros lugares porque no la encontrarán y que no tengan miedo a nada porque Él ha venido a salvarlos».
Pero la misión nocturna no queda ahí. Algunas parroquias no cuelgan el cartel de «cerrado» en toda la noche de los fines de semana. «Abrimos desde las 22 horas hasta las 8 de la mañana con el fin de dar la posibilidad a los jóvenes de descubrir a Cristo y a la Iglesia como madre», explica José María Calderón, coordinador de la misión joven en el distrito centro. La hazaña no es fácil, puesto que siempre debe quedarse al menos un sacerdote en vela toda la noche, pero el esfuerzo tiene sus frutos: «Entran una media de 18 a 30 personas, algunos de ellos son borrachos que sólo miran pero hay otros que se arrodillan y rezan», explica Calderón. Una experiencia que algunas parroquias quieren continuar haciendo incluso después de que termine la «Misión Joven».
Toda la diócesis está en movimiento y cada vez es menos extraño encontrarse a la vuelta de la esquina a un grupo de jóvenes que sustituye las copas por una Biblia en cualquier barrio madrileño.
|
que bien!
Escrito por: laurita on 30-04-2008 16:22
yo participe en una de las misiones
, concretamente en la de dar experiencia aunque lo hice super mal y no disfrute
, me pareció una buenisima experiencia para ellos y para mi porque ellos recibieron informacion de algo que no conocian y yo me di cuenta de que estar allí era obra de Dios pues por mis fuerzas no hubiera podido es más ni hubiese aparecido por mi instituto en un mes..... un amigo que vió lo del botellon me ha comentado que estubo muy animado y que le llego a mucha gente.
» Notificar de este comentario al administrador